jueves, 17 de noviembre de 2016

El MIEDO, EL OSO Y LAS DELICIOSAS MORAS ( CUENTO TERAPEÚTICO)

Erase una vez una mujer que vivía con el MIEDO, había convivido con él desde que era pequeña y se había acostumbrado a su presencia a pesar de que él era muy desagradable, grande y fuerte, y que la mordía con unos terribles colmillos venenosos paralizando su corazón y debilitando sus músculos. Sin embargo esto no pasaba tan a menudo, solamente cuando ella hacía algo que a él le molestaba.

Un día la mujer decidió hacer algo novedoso, algo para ella misma... Al MIEDO no le agradó la idea y la mordió con más fuerza, pero a pesar de que el corazón de la mujer casi dejó de latir y sus músculos perdieron la fuerza, continuó luchando hasta que anocheció y la mujer cayó exhausta en el sueño. Cada mañana empezaba una nueva pelea, en la que el MIEDO siempre ganaba, hasta que un día la mujer logró derribarlo y sujetarlo para que no la mordiera; lucharon y lucharon, pero eventualmente la mordió.

La batalla continuó diariamente y la mujer siempre resultaba derrotada, pero poco a poco, con cada mordida sus músculos se fueron fortaleciendo y también fue descubriendo los trucos y los puntos débiles del MIEDO. Con el tiempo, por fin la mujer pudo sujetarlo en el suelo y ponerle el pie en la espalda. Entonces le dijo: “te he vencido, así que ahora vete” y el miedo desapareció.

A la mañana siguiente la mujer despertó feliz, pero cual no sería su sorpresa al ver al MIEDO sentado en una esquina del cuarto. “¿Qué haces aquí?, ¡YO te he vencido!” gritó ella. “Pero eso fue ayer... si quieres que me vaya tendrás que vencerme nuevamente hoy.”

Y las peleas continuaron, pero el MIEDO parecía que empequeñecía cada mañana y de pronto ella se dio cuenta que apenas le llegaba a la cintura. Entonces le dijo: ”Me voy a recoger moras al monte” y lo quitó de su camino de un empujón. Al estar recogiendo las moras se encontró de frente a un oso grande y hambriento que se enfureció y empezó a perseguirla; ella corría pero estaba convencida de que moriría pues el oso acortaba la distancia rápidamente.


Por fortuna esa mañana la mujer no había despedido al MIEDO, así que en ese momento estaba justo tras ella y la mordió. De inmediato su cuerpo ya entrenado produjo el antídoto: la medicina anti-miedo que le dio fuerza y aceleró su corazón. Sin soltar la canasta de moras y de la mano del MIEDO corrieron los dos hasta llegar a casa.

Esa tarde la mujer horneó un delicioso pastel de moras y para agradecerle al MIEDO lo invitó a cenar. Este se enfureció, no quería oír agradecimientos (en verdad no quería ver a la mujer lastimada) “¿En qué estabas pensando?” “¡Si me hubieras hecho caso no te habrías encontrado al oso!” y quiso reanudar la pelea, pero la mujer que estaba muy cansada por la carrera, solamente le contestó: “Pero tampoco tendría estas deliciosas moras.” Y satisfecha, se fue a dormir.

Volvieron a reanudar las peleas y el MIEDO fue haciéndose más pequeño, lo que la mujer quería era desaparecerlo para siempre. Cuando ya era muy pequeñito, la mujer tuvo otra idea, confeccionó un morralito y lo introdujo en él, así lo llevaría siempre consigo, atado a su cintura para sacarlo cuando lo necesitara. Recuerden que la mujer se había acostumbrado a vivir con el MIEDO. 
Autora: Karen Gould
Traducción y adaptación: Ángeles Díaz Rubín (Cuqui Toledo).
Tomado de http://herramientasestrategicas.blogspot.com.es/

Este cuento lo podemos  poner en relación con este vídeo (ya trabajado en clase.....)

Cortometraje “In Between” (En medio), de Gobelins. 


Con subtítulos en castellano AQUÍ

miércoles, 20 de enero de 2016

¿Quién se ha llevado mi queso?

Hablamos de cómo posicionarse  en relación a LOS CAMBIOS: Si "te mueven el queso" tendrás que flexibilizarte para encontrar "un nuevo queso".


Vídeo animado del libro "¿Quién se ha llevado mi queso?"



Puedes leer un resumen del libro AQUI


Comentarios después de la lectura del libro (por Emy)

"Apreciaciones personales en dos etapas de mi vida:

Etapa laboral:
 Este libro se publicó en 1998 y lo leí en  la Navidad del 2001: aún estando en época de bonanza, el mercado era muy competitivo, agresivo, Había que  levantar la persiana cada día, sorprender a quienes confíaban en tu marca, en tu producto, teniendo en cuenta que otros hacían lo mismo que tú. Llega un momento que no  puedes hacer más de lo mismo y como los demás. Como Fisgón y Escurridizo, muchos habían estado atentos a las señales.

Se imponía un cambio, la búsqueda de la diferenciación, del valor añadido. No se trataba sólo de sobrevivir, sino de existir siendo los mejores.

Siempre surge un cierto temor ante el cambio. En una gran empresa, nos encontramos con personas que, como en el libro, se adentran en el laberinto , tiran del carro, mientras otras se parapetan en la comodidad, se resisten, porque para ellas se trata de una convulsión.

Superado este temor , se precisa de una adaptación al cambio. Puede que la situación sea mejor. Esa posibilidad ha de convertirse en una realidad, en un estandarte para seguir adelante.Y si ,además, queremos ser los mejores.....la apuesta es clara.

Se potencia la proactividad, el optimismo, se apela a la creatividad, a la superación.

Queramos o no, el cambio llega, irremediablemente, ,y hay que vivir con ello, asimilarlo y consolidarlo. No hay nada más cambiante que el propio cambio.

Pero eso, no podemos colgar “ The end”, el cambio sigue siendo una constante, una premisa.

Etapa personal:
 13 años después, la lectura del libro me aporta una percepción diferente, más pegada a mi propio ser.

Me detengo en las dimensiones, en las capacidades de los personajes del libro: Hem y Haw, dos liliputienes, representan al ser humano, a mi misma.La mínima expresión física pero con la capacidad/incapacidad y razonamiento que se nos otorga,

Fisgón y Escurridizo, dos ratones, sin el razonamiento de los humanos pero con una natural predisposición al cambio, a la supervivencia. Lo evidencian sin prejuicios.

Quiero pensar que por los años , por ese sentirte bien contigo misma, y no tanto por una postura cómoda y acomodada., no veo una evidente necesidad de cambio ni espero resultados inmediatos o drásticos a cualquier actuación en este sentido.

Consciente de que nadie es perfecto, constato que he trabajado para mejorar ciertos aspectos de mi vida y de mi forma de ser. Me siento bien, me adapto a la tendencia que marca mi devenir, hago constantemente las paces con mis emociones,derribando mis inseguridades. Modifico mi forma de actuar en tanto y cuanto el entorno me lo sugiere o reclama y  considero oportuno, primero para mi y, por ende, para los demás. Aunque confieso que no siempre cumplo la regla de buscar lo mejor para mí y me aferrro a otras ataduras o prioridades.
Habré de trabajar más la asertividad.

En cada despertar, yo también levanto mi persiana … pero ya tengo un mando automático".

lunes, 11 de enero de 2016

"El valioso tiempo de los maduros"

"Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.





Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque  de cualquier manera llegarás....."


Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.

Mario de Andrade 
Poeta, novelista, ensayista 

y musicólogo brasileño













domingo, 15 de noviembre de 2015

CUENTOS PARA "AUTOESTIMARSE"

El cuento de la vasija agrietada es  bien aleccionador  en relación a  "cómo podemos hasta sacar provecho de lo que aparentemente son nuestras limitaciones".... 



Más cuentos de la colección CUENTOS CON ALMA


Otro cuento (EL ANILLO) que nos habla DEL VALOR DE LAS PERSONAS    narrado por Jorge Bucay




¿Por qué nos empeñamos en  dar crédito a la valoración  que hacen los demás de mi si ellos no "son expertos"?

domingo, 25 de octubre de 2015

METÁFORAS EN ECOLOGÍA EMOCIONAL

El modelo de ECOLOGÍA EMOCIONAL  que proponen  Jaume Soler y Mercé Conangla emplea de forma habitual en su formación el uso de las metáforas y de los cuentos.
La ecología emocional es “el arte  de gestionar nuestros afectos de tal forma que su energía promueva conductas que aumenten nuestro equilibrio emocional, favorezcan el desarrollo de nuestra capacidad de adaptación positiva, la mejora de nuestras relaciones interpersonales y el respeto y el cuidado de nuestro mundo”.
Visita la web del Institut de Ecología Emocional...

 

Apuntes de ECOLOGÍA EMOCIONAL pdf  DESCARGAR

                                          Entrevista a Merce Conangla y Jaume Soler  donde se explica                                                                                   el modelo de ECOLOGÍA EMOCIONAL


Podríamos decir que este modelo en sí mismo es "una METÁFORA" al extrapolar los conceptos de la ecología ambiental al contexto del mundo emocional de las  personas y de sus relaciones. Así se habla de...  "sostenibilidad emocional, fuentes de energía,  clima emocional, contaminantes emocionales, basura  emocional,  reciclar sentimientos, ..."

En su libro "Aplícate el cuento" dicen de las metáforas, cuentos o fábulas ...."son llaves que abren puertas y ventanas en nuestra mente, y amplían nuestra visión del mundo; son preguntas lanzadas como semillas de cambio a  lo más profundo de nuestro interior; son puentes que unen nuestra mente, nuestro corazón y nuestra alma; medicina sin efectos secundarios; vitaminas  emocionales amplificadoras de nuestros sentidos. (...) son materiales profundamente ecológicos, totalmente reciclables, sin caducidad, limpios, flexibles y adaptables a culturas y contextos de lo más diverso." 


Vídeos de presentación y varias metáforas


Kolam con Mercé Conangla





sábado, 10 de octubre de 2015

Cuentos para pensar sobre EL CAMBIO

Fábula de La rana y el alacrán

   Cuenta una vieja historia, que en un país distante se  encontraba una rana junto a un bello estanque. Esta se disponía a entrar cuando de repente apareció un alacrán y le  dijo:
-Amiga rana ¿que haces?, y la rana le respondió:
-Estaba   a punto de entrar en  el estanque, ya que mis hijos me esperan  ahí.
El alacrán volvió a hablar:
-Amiga rana, no seas mala  y  hazme un gran favor: llévame al otro lado del estanque sobre tu lomo, ya que yo no puedo cruzar por mis propios   medios.
La rana con un poco de temor le contestó:
-Eso no  puede ser posible, ya que tú  eres  un alacrán y me picarías sin  duda alguna.
-Confía en mi -replicó el alacrán- puesto que quiero un favor  no te picaré   y además si yo te picará, me ahogaría yo también pues , como te he dicho, no sé nadar.
Ante esas explicaciones la rana asintió
-Está bien, confío en ti.
El alacrán subió al lomo de la rana y comenzaron a cruzar  juntos el estanque, pasando un poco más de la mitad del   estanque el alacrán levantó la cola y la ensartó en el lomo de  la rana.
La rana  herida  se giró a ver al alacrán y le   preguntó:
-¿Porque lo hiciste alacrán?, tú lo habías  prometido.
 Y el alacrán confundido y lleno de pena respondió mientras se ahogaba:
 -No sé por  qué lo hice, ¿será porque soy alacrán?. Mi naturaleza es picar.
Diciendo esto murieron los dos ahogados en mitad del estanque.


Puedes escuchar la fábula aquí...



Cuento: El alacrán y el maestro
Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio  cómo un alacrán chapoteaba moribundo en una gran charca.
Se acercó a socorrerlo ante el asombro del discípulo:
-      ¿Cómo vas a ayudar a un alacrán?. El te picará sin dudarlo.
El maestro seguía en su empeño de salvar al vida al pobre alacrán. Ayudándose de una caña intentaba sacarlo del charco. Mientras tanto el alacrán se revolvía e intentaba picarle con su aguijón.
Su discípulo no entendía su empeño:

-      No merece la pena el esfuerzo. Los alacranes son desagradecidos y cuando pueda te picará.
El viejo sabio no atendía a las razones de su discípulo   e intentaba  sacar al alacrán de la charca  sin  ser picado.  Así estuvieron largo tiempo hasta  que la insistencia del maestro se vio recompensada y el alacrán  salió corriendo del agua.
De nuevo el discípulo le preguntó perplejo:
-      ¿Por qué  salvaste al alacrán de su destino?
El maestro se tomo  un tiempo para responder y luego le dijo:
-  La naturaleza del alacrán es picar, y la mía es salvar. Cada  uno hemos hecho lo que debíamos hacer.


martes, 6 de octubre de 2015

La labor del maestro

El maestro sufí contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...

-  Maestro - lo encaró uno de ellos una tarde - Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado...
-  Pido perdón por eso. - se disculpó el maestro - Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno.
- Gracias maestro. - respondió halagado el discípulo.
- Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿ Me permites?.
- Si. Muchas gracias - dijo el alumno - ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano el cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?
- Me encantaría,... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro...
- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte... Permíteme también que te lo mastique antes de dártelo
- No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! - se quejó sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:
- Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada.